Las calderas pueden ser sistemas de mantenimiento complicado. Parece suficientemente fácil que el agua se caliente hasta evaporarse y ese vapor suministra energía. Para esa operación tan aparentemente simple, el cuidado y el mantenimiento puede ser todo menos simple. El tratamiento apropiado de la caldera puede evitar o corregir una multitud de situaciones peligrosas y costosas.
La corrosión puede tener lugar en muchas áreas clave de una caldera. Puede reducir la vida de una caldera o, al menos aumentar los costos asociados al mantenimiento de una caldera. La corrosión puede formarse en calentadores de agua de alimentación, desaireadores, tubos de súper-calentadores y economizadores, entre otros lugares. La corrosión es comúnmente causada por la presencia de gases disueltos y pH bajo.
La corrosión puede ser debilitante para la operación de la caldera, pero es previsible. Para efectivamente evitar o controlar la corrosión, un régimen de tratamiento de caldera debe incluir el mantenimiento de niveles de pH, así como la alcalinidad. Junto con la operación apropiada, los químicos correctos para el mantenimiento de la caldera pueden prevenir corrosión peligrosa en los componentes críticos de una caldera.
Esto garantiza la máxima eficiencia del sistema y evita costosos daños que pueden presentarse como resultado de corrosión en partes metálicas El kit de pruebas combinadas HI 3821 de HANNA incluye todos los reactivos necesarios para probar estos parámetros. El kit le permite realizar más de 100 pruebas para cada parámetro (50 para fosfato).
Todas las botellas de reactivos están marcadas numéricamente para facilidad de operación y le permitirá evitar la comisión de errores.
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